El Akita Inu es un perro grande, fuerte, activo, ágil y equilibrado. Al ser un perro de gran estatura, sus tamaños generalmente oscilan entre los 62 y 67 centímetros y su peso ronda los 50 kilogramos. Su cabeza es ancha y peluda, tiene patas fuertes y duras, orejas triangulares, pecho profundo y pelaje liso, duro y abundante: sus colores pueden variar entre blanco, negro, dorado y marrón.
El Akita japonés es un perro tranquilo, generalmente. Es leal y tierno con sus amos, dócil y equilibrado. Con sus dueños siempre estará listo para pasear o pasarla bien en casa, pero no suele ser igual con desconocidos, con quienes no suele llevarse muy bien.
Esto lo convierte en un buen perro guardián. Por otro lado, con perros extraños puede llegar a ser agresivo, lo que hace necesario que tenga un entrenamiento óptimo para poder socializarlo con perros de otras razas. Dicho entrenamiento es aconsejable realizarlo desde cachorro y con la ayuda de un experto en entrenamiento canino. El Akita japonés es un perro ideal para personas activas, con rutinas enérgicas y dinámicas.
Aunque una vez adaptado al hogar y con hábitos de convivencia pueda pasarlo bastante bien con los niños, las personas mayores o con tendencia a la pasividad deben recurrir a mejores opciones de adopción, adaptadas a sus necesidades.
Recomendaciones:
Para mantener el equilibrio psicológico del Akita Inu y se recomienda que se les permita gozar de espacio y de jugar. No son perro que pueden estar a lo largo encerrados en apartamentos o sin jardín en el que corretear, porque para esta raza el ejercicio es parte fundamental de la vida. Por esto lo mejor es pasear con ellos, permitiéndoles corretear, olfatear y marcar territorio todos los días.
Los Akita son perros fieles a su manada, por esto desde cachorros es recomendable enseñarles quiénes integran, la familia o sea papá, mamá, niños, gatos, pericos y demás criaturas del hogar.
No hay que temer de las cualidades defensivas de esta raza de perros, si el Akita es tratado con respeto y cariño por toda la familia, si se le acostumbra al contacto físico, al juego, moverá alegremente su cola y te hará feliz con su mirada de ojos triangulares, oscuros y asiáticos.
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